John Galliano: talento, exceso y polémica

John Galliano talento exceso y polémica

Antes de que Zendaya llevara dos de sus vestidos a la Met Gala, John Galliano consiguió que una tienda comprara toda su colección de graduación.


Nació en Gibraltar y se crio en el sur de Londres. En 1984 se graduó en Saint Martins con una colección inspirada en los jóvenes extravagantes de la Francia posterior a la Revolución. Joan Burstein, de la boutique Browns, la compró entera.


Parecía el comienzo perfecto. Pero conseguir atención no significaba poder pagar la siguiente colección.


En 1994 estaba prácticamente arruinado. Para sacar adelante su desfile, la mecenas São Schlumberger le prestó su mansión de París. Galliano presentó una colección que mezclaba referencias a los kimonos japoneses con la elegancia de los años cuarenta. Aquello fue decisivo: al año siguiente llegó a Givenchy y, en 1996, a Dior.


En Dior dejó algunas de las piezas más reconocibles de los 2000. El Saddle, con su forma de silla de montar, apareció en 1999, en el desfile de primavera-verano del 2000. El vestido estampado de periódico que llevó Carrie Bradshaw también era suyo.


Y ese estampado tenía más historia de la que parecía. Elsa Schiaparelli ya había utilizado recortes de prensa en sus diseños en los años treinta. Décadas después, Galliano retomó la idea. 


En ese mismo año, su colección de alta costura de primavera de 2000, que incluía referencias a las personas sin hogar, recibió críticas por convertir la pobreza en una fantasía de lujo.


Porque sus diseños podían fascinar y también incomodar.


Galliano construía personajes completos. La ropa, el maquillaje, el peinado y el movimiento tenían que contar la misma historia. Las modelos podían aparecer como aristócratas de otra época o personajes de una noche parisina. Su forma de caminar era parte de la colección.


Su carrera dio un vuelco en 2011, cuando Dior lo despidió por sus comentarios antisemitas. En 2014 llegó a Maison Margiela, donde permaneció hasta 2024.


Uno de sus últimos desfiles para la casa reunió cinturas extremas, transparencias y modelos que parecían muñecas de porcelana. Se presentó bajo el puente Alejandro III de París.


Galliano hizo de la historia de la moda algo que podía resultar provocador, sensual y nuevo. Tenía la técnica para transformar una silueta y la imaginación para construir todo un mundo alrededor. Esa combinación explica por qué su trabajo sigue despertando tanto interés.


Ahora acaba de lanzar una colección con Zara, mientras que el homenaje que preparaba el Met se ha cancelado tras la controversia por sus comentarios del pasado. Las dos noticias resumen el lugar que ocupa hoy: un diseñador cuya creatividad sigue siendo una referencia, pero cuyo reconocimiento continúa enfrentándose a su propia historia.

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